Érase una vez, una corrupta historia que sucedió corruptamente en el pueblo corrupto, donde unas mujeres corruptas fueron al juzgado corrupto del juez corrupto para ser juzgadas corruptamente. Estas mujeres llevaron a un bebé, apelando (corruptamente) que el bebé era hijo de una, no de la otra.
Entonces, el juez corrupto, después de que las mujeres dieran testimonio, se quitó los cascos (estaba escuchando "Necropedophile" [Cannibal Corpse]) y anunció su veredicto:
-Que el bebé no sea para ninguna, que lo partan por la mitad y...
-¡No! -dijo una de ellas- Si hay que partirlo, que se lo quede ella.
A lo que el juez respondió:
-¡Déjame terminar! Que partan al bebé por la mitad y que lo pongan a la parrilla. ¡Sí! Me gusta comer bebés, ¿algún problema?
Entonces vino Habacuc, hizo una hamburguesa con todos ellos y se la comió con otro batido de 25 litros. Sí, como habíamos dicho antes... Habacuc tiene un buen apetito.
No hay comentarios:
Publicar un comentario